Perfumes con osmanthus

Un perfume de osmanthus es tres cosas a la vez: flor, fruta y una caricia de ante. Esta pequeña flor asiática huele a albaricoque maduro, a piel de melocotón y a té, y por eso fascina a la perfumería nicho. Aquí tienes nuestros perfumes con osmanthus, con envío a toda España desde Málaga.

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A qué huele el osmanthus

El Osmanthus fragrans —el "olivo oloroso"— es un arbusto chino de flores diminutas con uno de los aromas más sofisticados del reino vegetal. Su absoluto huele a albaricoque y piel de melocotón, con un fondo suave de ante o gamuza y un matiz de té que le da aire contemplativo. Es de las pocas notas que unen lo floral y lo afrutado sin necesidad de mezclar nada: la flor ya lo trae todo de serie.

Una flor de té

En China, el osmanthus se ha bebido siempre: sus flores perfuman tés y dulces desde hace siglos. La perfumería ha heredado ese vínculo, y muchas composiciones con osmanthus juegan con acordes de y notas ahumadas suaves. El resultado suele ser un perfume introspectivo y elegante, más de contemplación que de impacto.

Perfumes de osmanthus en Hesperia

Siete referencias del catálogo llevan esta flor. Encore du Temps, de Meo Fusciuni, es la traducción literal de la idea: "una flor caída en una taza de té", nacida de un viaje a Laos, aromática y conmovedora. Il Giardino delle Delizie, de Nobile 1942, la integra en su floral afrutado inspirado en El Bosco. Tonka in the Sun, de Maison Tahité, la baña en calidez dorada junto al haba tonka, y Oud in White, de Laboratorio Olfattivo, la enmarca entre jazmín, pera y oud luminoso. Muschio 20 Nobile, de Nobile 1942, la funde con almizcles empolvados, y Buio, de Meo Fusciuni, la lleva a un registro ahumado e íntimo. Para el hogar, Ambrami Mikado completa la familia.

Cómo llevar el osmanthus

Es la nota perfecta de entretiempo: con el fresco de la mañana despliega la faceta de té y ante; con el sol de la tarde, la de albaricoque. Gusta especialmente a quienes buscan florales sin dulzor obvio ni estridencia, y funciona en cualquier piel. Si los florales clásicos te aburren y los gourmand te cansan, el osmanthus es probablemente tu flor: pruébala en piel y entenderás por qué los perfumistas la adoran.