Perfume de avellana
Si la vainilla es el dulzor clásico de la perfumería, la avellana es su relevo con más carácter. Un perfume de avellana huele a fruto seco tostado, a praliné y a mantequilla avellana: gourmand, sí, pero con textura de obrador y no de azucarero. Aquí tienes nuestra selección nicho con esta nota, con envío a toda España.
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A qué huele un perfume de avellana
La nota de avellana es tostada, cremosa y ligeramente amaderada, con ese matiz a fruto seco caliente que despierta el apetito. Frente a otros dulzores más golosos, mantiene siempre un fondo seco y adulto que la hace muy fácil de llevar, incluso para quien huye de lo empalagoso.
En qué composiciones aparece
Es una estrella emergente de la familia gourmand y se integra de maravilla en amaderados cremosos y orientales suaves. Sus mejores aliados son el café, el cacao y el haba tonka, con los que forma acordes de pastelería seca irresistibles.
Qué aporta a un perfume nicho
Calidez comestible sin exceso de azúcar y un realismo que engancha. En Hesperia la encontrarás en Café Gourmand, donde acompaña al espresso con cuerpo cremoso, y en Tonka in the Sun, que la funde con la tonka en clave luminosa. Es un dulzor especialmente cómodo en otoño e invierno, cuando el tostado seco casa con jerséis y primeras chimeneas.



