Perfume de altea
La altea es la planta del malvavisco, y en perfumería huele exactamente a eso: una nube dulce, empolvada y suave que se posa sobre la piel. Un perfume de altea no grita; reconforta. Aquí tienes las fragancias de nuestra selección nicho donde esta nota golosa y delicada aporta su textura de algodón, con envío a toda España.
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A qué huele un perfume de altea
De la raíz de la Althaea officinalis nació la golosina que hoy llamamos nube o malvavisco, y la nota olfativa hereda ese carácter: un dulzor tenue, lechoso y empolvado, con un floral discreto de fondo. Es la versión más etérea de lo goloso, más cerca del talco que del caramelo.
En qué composiciones aparece
La altea encaja en los perfumes atalcados y empolvados y en los gourmand ligeros, donde suaviza notas más densas. Suele acompañarse de heliotropo, iris o almizcles limpios para construir ese efecto de piel recién empolvada.
Qué aporta a un perfume nicho
En manos de un perfumista de autor, la altea es textura pura: redondea aristas, da un acabado mullido y alarga la sensación de confort. En Hesperia la encontrarás en Café Chantant de Nobile 1942, donde envuelve el café en una dulzura empolvada muy elegante. Es además una nota muy versátil: funciona en cualquier estación y convive bien con tés, cafés y maderas claras sin robarles protagonismo.


