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| Genero | Unisex |
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160,00 €
La segunda fragancia nos transporta a “El jardín de las delicias terrenales” de Hieronymus Bosch, expuesto en el museo del Prado de Madrid. Este tríptico es considerado una obra maestra del surrealismo por su compleja simbología: la humanidad es representada, según la doctrina cristiana medieval, con todos sus vicios y perversiones en una satírica representación de los pecados humanos. En los paneles exteriores, visibles cuando el tríptico está cerrado, en la parte superior aparece Dios en el acto de la creación: el mundo se representa como una esfera transparente. Al abrirse, el tríptico se revela en toda su grandiosa belleza.
El panel en el que se inspira la segunda fragancia de Paradiso Perdido es el central, donde se representan los placeres y el amor: animales exóticos que simbolizan la lujuria, una multitud de figuras desnudas, algunas en abandono erótico y otras en forma de crisálida, alimentadas por aves que llevan en el pico cerezas y fresas, frutas con propiedades afrodisíacas. En el tercer panel, la escena se transforma en un concierto demoníaco: los instrumentos musicales se convierten en medios para infligir sufrimiento y dolor. Una representación olfativa de los contrastes presentes en el tríptico.
Notas de salida: palo de rosa, davana, azafrán, ciruela, leche de almendra
Notas de corazón: tuberosa, jazmín sambac, osmanthus, rosa, narciso, siempreviva
Notas de fondo: benjuí, mirra, styrax, orris fusion, cashmere fusion, ante, vetiver, ámbar, almizcle
| Genero | Unisex |
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